Necesitás un equipo que pueda escuchar una diferencia sin que la conversación se rompa.
No hace falta que haya una crisis para que una conversación necesite ocurrir.
Hay un riesgo evidente, pero la reunión está terminando y nadie quiere ser quien complique la decisión.
Todos comentan lo que una persona tendría que mejorar, pero nadie abre la conversación directamente.
Cada sector tiene argumentos, cada uno defiende su parte y el problema sigue creciendo.
Hubo reunión. Hubo opiniones. Pero no quedó claro quién hace qué ni para cuándo.
Una estructura sencilla para que la conversación cambie de forma.
Una situación laboral reconocible pone el tema sobre la mesa.
El equipo observa qué impulso aparece frente a esa diferencia.
Nueva información obliga a revisar la primera respuesta.
Aparece esa pregunta o perspectiva que podía quedar afuera.
La conversación termina en algo concreto: una frase, un pedido, una decisión, una conversación pendiente o un acuerdo.
Material digital preparado para consultar, imprimir y reutilizar en los procesos de equipo que vos facilitás.
Elegís el formato según el tiempo y la conversación que necesite ese equipo.
Una escena, una pregunta incómoda y un movimiento.
Dos rondas y registro de recursos y tensiones.
Rondas, Mapa de la Manada y Acuerdo de Manada.
Para quien necesita facilitar conversaciones de equipo sin convertirlas en una clase, un interrogatorio o una búsqueda de culpables.
Porque trabajar con equipos también implica saber qué herramienta tenés entre manos.
Elegí cartas, cambiá el orden, adaptá la duración y seleccioná los recursos que tengan sentido para cada situación. Los archivos son para uso de quien adquiere el producto y no para redistribución.
Pero sí necesitan poder conversar cuando piensan distinto. DISTINGUIDA EQUIPOS te da una estructura para que esas conversaciones no sigan quedando para después.
QUIERO DISTINGUIDA EQUIPOS